Probamos la Fujifilm X-S10 durante 5 días

Gracias a la colaboración que hemos realizado con la tienda de fotografía FOTORUANO, hemos tenido la oportunidad de volver a probar una Fujifilm después del test en estudio con la GFX50-S hace más de un año.

Si queréis saber todas las Fuji que han pasado por mis manos, podéis echar un ojo a este enlace: https://fotoaprendiz.com/?s=fujifilm

La verdad que en principio fue toda una sorpresa, ya que apenas sabía hasta el último día lo que iba a recibir. El objetivo solo lo supe una vez recibido el paquete. Hasta cierto punto aumentó mucho el interés y “el hype”.

El equipo recibido fue la Fuji X-S10 con el objetivo del kit 18-55 f2.8-4 y que actualmente podéis adquirir en el siguiente enlace: https://www.fotoruanopro.com/camaras-sin-espejo-fujifilm/28844-fujifilm-x-s1-xf-18-55-mm.html

Por otro lado, tenía muchas ganas de echar el guante a esta gama, de la que tan bien se habla y sobre todo, ver si realmente esos JPG directos de la cámara son tan buenos como me comentan.

He salido a la calle y la he dado caña: fotografía de paisaje, fotografía de street y también una sesión de retrato. En total han sido cerca de 3.000 fotos para poder compartir mis sensaciones.

Para empezar mi primera preocupación fue el uso que le iba a dar a dicha lente, ya que es totalmente lo contrario al tipo de objetivo que uso para mi fotografía y para trabajar, por lo que supuso un nuevo reto. Aparte que nunca me han gustado los objetivos mal llamados “kiteros”, pues su calidad suele dejar bastante que desear en todos los sentidos.

Todo sea dicho, que ya iba avisado de que los objetivos de Fuji, incluso “los kiteros” no tenían nada que ver a lo que me había estado encontrando en otras marcas. Y evidentemente no se equivocaban.

Este objetivo no es para nada parecido a lo que podemos encontrar en las cámaras de entrada con los clásicos “pisapapeles”. Pero cuando digo que no se parece en nada, es en nada.

Construcción metálica, con buenos acabados. Motor silencioso, preciso y con una nitidez fantástica. Me llamó mucho la atención que también en cuanto a diafragma está casi un paso por delante que el resto de su competencia, con un f2.8 en 18 mm hasta un nada despreciable f4 en 55 mm. Hay que tener en cuenta el factor de recorte al ser sensor APS-C de 1,5x.

Su manejo se puede realizar mediante tres anillos, uno para zoom, otro para enfoque y otro anillo independiente para controlar la apertura, que podemos activar con un botón en su lateral.

Así pues, tenemos un objetivo que aparte de tener un tamaño bastante comedido, es perfecto para empezar en fotografía si no se tiene claro el concepto y estilo que vamos a llevar.

Todo el conjunto es ligero, discreto y muy cómodo de llevar durante horas. Perfecto para salir a la calle y no estar pendiente de guardarlo cada dos por tres.

En cuanto a la cámara, sobran las palabras si reitero que me encanta el diseño de Fuij.

Soy un enamorado de esas líneas clásicas, casi retro y muy cercanas a las de aquellos años 60.

La construcción es sólida, con un agarre firme gracias a una goma rugosa que otorga ese especial diseño. La pantalla de bisagra rompe la estética a favor de un manejo mucho más versátil y que yo agradezco, pues este sistema es mi preferido. Es la mejor forma de realizar todo tipo de ángulos a la hora de encuadrar sin necesidad de tirarnos al suelo o subirnos a una silla.

En mano encaja bien, con una empuñadura que casi deja al descubierto el meñique pero que es algo con lo que contamos en un cuerpo tan reducido.

El visor electrónico se me hace algo pequeño, lejos de los mejores que he probado en gama alta pero suficiente. La verdad que me ha resultado más práctica la pantalla. La resolución, colores y brillo no es algo a destacar.

A la hora de configurar todas sus funciones, algo que realizo con cualquier equipo que voy a probar (lo dejo a mi gusto personal), no me ha resultado todo lo intuitivo que esperaba. Dicha prueba y conclusión es muy sencilla de llevar a cabo. Todas las cámaras las configuro sin mirar el manual, al final siempre consigo entenderlo todo en poco menos de 15 minutos, si me lleva más tiempo o tardo mucho en encontrar alguna función, lo considero poco intuitivo. Y esta Fuji a mi modo de ver, necesita un pequeño lavado de cara de sus menús.

También hay que indicar, que la pantalla aunque es táctil en muchas de sus funciones mientras estamos disparando, no lo es mientras la configuramos dentro de sus menús. No es algo que me incomode en exceso, pero considero que se está desaprovechando y culpa de ello, es que aún se están usando los menús de modelos anteriores y no se ha adaptado a este cometido.

En cuanto a botonería y ruedas, quizás echo en falta algún acceso directo físico más, algún botón más grande repartido en la parte trasera. Y también una mayor personalización.

El Joystick se maneja bien, con un tacto ligeramente duro y un recorrido algo corto. Es bastante pequeñito. De uso casi obligatorio para elegir puntos en pantalla, usar los menús y pasar entre fotos.

Dispone de una rueda para obturación y otra para apertura, bastante cómodas de usar. Una rueda de modos y otra muy particular que es para cambiar el tipo de “carrete o filtro”. Esta curiosidad dará para hablar.

Las funciones principales están cubiertas, entre los botones, ruedas y opciones directas en la pantalla táctil mediante un botón de acceso rápido.

Sobre las fotografías que realizo en plan “hobby”, me gusta el retrato y la calle. He podido intercalar entre el enfoque a la cara y ojo, como también a un punto concreto en la pantalla de una manera muy sencilla, de la misma manera que cambiar entre enfoque simple y continuo. La respuesta ha sido adecuada en situaciones de un trabajo ligero y en parte “relajado”, pero no me ha resultado ágil y precisa cuando la rapidez de movimientos era requerida.

Siento que es una cámara sobria, firme y que te pide meditar la toma. No es una cámara veloz, con la que disparar “a lo loco”. Alguno me podría decir “pero si tiene una ráfaga de hasta 20 fotos por segundo”, lo cual es una pasada, pero no me estoy refiriendo a eso, no me estás entendiendo o no me estoy explicando. Las sensaciones que me transmite una cámara, perfilan mi forma de trabajar y en cierto modo me dejo llevar hasta que choco o no con sus límites.

Es una cámara sin espejo, pero que dispone de obturador mecánico y electrónico, con las ventajas e inconvenientes de cada uno. Los cuales podemos seleccionar manualmente cuando queramos, o dejar en modo automático y que la cámara se encargue de elegir en función de las necesidades. Como conseguir una velocidad de obturación de 1/32000 en electrónico o llegar hasta las 20 fps incluso 30 fps si usamos el modo “recorte”.

El sonido del obturador mecánico se siente amortiguado, suave y bastante discreto. A esto le añadimos su estabilizador en cuerpo con hasta 6 pasos, lo cual nos permite disparar a muy baja velocidad de obturación y sobre todo, una grabación más firme en video con menor trepidación. El video no es algo que pruebe cuando recibo una cámara, pues es algo en lo que no me siento capacitado ni uso apenas. Así que lo único que podéis ver son las especificaciones del fabricante: https://fujifilm-x.com/es-es/products/cameras/x-s10/specifications/

Sus 26 megapixel y su buen rango dinámico, permite una edición más que suficiente con cualquier programa de edición. En mi caso con Lightroom he conseguido unos tonos muy agradable, tendiendo a una calidez y viveza bastante característica de estos modelos. Resultan unos colores vibrantes, con una recuperación de sombras y altas luces muy controlada. Aunque por ahora he notado que LR todavía no saca todo el jugo de sus archivos, le cuesta la recuperación de altas luces de una manera llamativa en contraposición a las sombras. Parece ser, que con Capture One el rango dinámico se aprovecha mucho más.

Mencionar brevemente de que dispone de un anecdótico flash, que podemos activar manualmente, bien adaptado al diseño del cuerpo y muy disimulado.

El ISO por su parte se encuentra donde lo esperaba, sin sorpresas. Un 1600 comedido con una luz adecuada, y por encima quedamos a expensas de la luz que tengamos así como el medio de publicación.

Ahora pasemos a hablar de esa rueda tan curiosa, donde podemos cambiar “los filtros” o los perfiles de color de la cámara, que ya vienen predefinidos a modo de carrete Fujifilm.

Si algo me ha gustado de este modelo, es sentir que no necesito disparar en RAW. La personalización variada en cuanto a perfiles de color, y su buena conectividad, te hacen disponer de un equipo rápido en un sentido:

Dispara y comparte.

Esto da como resultado una cámara muy cómoda, con un JPG muy bien cocinado, el cual no pide procesado ni ordenador. Es perfecta para todas las personas que les gusta disparar con la calidad de un gran equipo, pero compartir rápidamente en sus redes sociales o cuentas de internet.

Aún así, como en todos mis últimos análisis de cámaras, comparto con vosotros diferentes RAW para que podáis comprobar de primera mano sus posibilidades: https://drive.google.com/drive/folders/1iL2y-RDUeS3JwmHlvfcm6XUGbeIBgvVg?usp=sharing

La duración de la batería es algo justa, quizás podamos llegar hasta unas generosas 1.000 fotos disparando muy seguido, y si usamos el modo de conexión automática con el móvil, podría disminuir significativamente.

En el siguiente video os muestro una sesión de calle con mi amigo Héctor que nos llevó algo más de una hora. Todas las imágenes se tomaron en JPG, excepto en el momento que hay algunas imágenes que pasan más despacito al haberse realizado en RAW (un 5% o menos). Como se puede apreciar, fui cambiando el perfil de color según me iba pareciendo, consiguiendo una gran variedad directamente y sin necesidad de ordenador.

En el video podemos apreciar la pantalla de la propia cámara, mientras pasamos entre las imágenes con el joystick, manteniendo la dirección bloqueada.

Fotos en JPG directas de la cámara.

Sin duda alguna esta Fuji X-S10 es una cámara de calle, con la que disfrutar del día a día, de tus mejores viajes y que se puede comportar correctamente incluso en situaciones para las que no ha sido fabricada. Te va a enamorar.

Y para terminar, agradecer enormemente la confianza de Fotoruano por mandarme de buenas a primeras, un equipo como éste.

P.D. Gracias por los ositos y lacasitos, los disfrutamos mi hija y yo 🙂

Written by Vicente Alfonso