
Han pasado tres años desde mi última entrada aquí, en 2023. Me cuesta creerlo, sobre todo pensando en lo presente que estuve durante tanto tiempo en este blog, en redes y, en general, en internet. Pero han pasado muchas cosas. Y han pasado muy rápido.
La pandemia de 2020 lo cambió todo. Vinieron unos años complicados, de muchas vueltas y de intentar adaptarnos a una situación que todavía hoy, mirando atrás, parece mentira que hayamos vivido. Después llegó aquello que llamábamos la nueva normalidad y, casi sin darme cuenta, estamos en 2026.
Aquí sigo, trabajando como fotógrafo. Con nuevas experiencias, nuevos trabajos y muchas cosas que me apetece volver a contar.

Este año estoy especialmente contento con los reportajes que estoy haciendo. Veo la evolución de los últimos años en el estilo, en la técnica y en la edición. Siento que mi fotografía sigue siendo actual y que estoy manteniendo el nivel que quiero ofrecer. Esa sigue siendo mi intención con cada trabajo: hacerlo lo mejor que sé y seguir mejorando.
Y disfruto mucho haciéndolo. No he perdido ni una pizca de pasión por la fotografía.
Lo que sí ha cambiado es mi relación con la cámara fuera del trabajo. Antes era muy habitual salir a la calle y llevarme alguna cámara, aunque no tuviera nada concreto que fotografiar. Ahora lo hago menos. También es verdad que el móvil ha ganado mucho terreno y, para muchas de esas fotos del día a día, me resulta más que suficiente.
Ese es uno de los temas sobre los que quiero escribir en las próximas semanas: cómo ha evolucionado la fotografía móvil, dónde estamos ahora y qué utilizo yo. Después de tantos años hablando de cámaras, creo que merece su espacio.
Del garaje de mis padres a mi propio estudio
Mis primeros trabajos los hice en el garaje de mis padres. Cuando lo pienso, me hace gracia ese punto de historia a lo Steve Jobs, con Apple empezando en un garaje. En mi caso había cámaras y muchas ganas de hacer fotos.
De allí pasé a alquilar un estudio y, finalmente, en 2022 compré mi propio local y monté mi estudio. Después de tantos años, tener mi sitio es algo de lo que estoy muy orgulloso. A veces conviene pararse un momento y recordar de dónde has salido para valorar hasta dónde has llegado.
Las bodas siguen siendo la parte principal de mi trabajo. Y creo que estoy en una etapa muy bonita para hacerlas. Se están juntando la experiencia, la técnica y un estilo que he ido desarrollando durante muchos años. Siento que todo eso está llegando a un punto muy interesante.
También he actualizado bastante el equipo en los últimos años. Ha sido un cambio importante y ha influido mucho en cómo realizo hoy los reportajes. Tengo ganas de hablar de ello con calma y explicar qué me aporta cuando estoy trabajando.
Además de las bodas, estoy disfrutando mucho con los reportajes de imagen personal y marca profesional. Son trabajos que también forman parte de esta etapa y que me apetece ir compartiendo aquí.

Volver a moverme en internet
En la parte de internet y de las webs sí había estado bastante parado. Últimamente lo he retomado, con nuevos diseños y avances de los que estoy muy contento. Me hacía falta actualizar esa parte y volver a dedicarle atención.
La tecnología siempre me ha interesado, y la inteligencia artificial está formando parte de este proceso. Estoy intentando incorporarla allí donde me ayuda de verdad, a los niveles en los que puede aportar algo a mi trabajo.
Puede ayudarme a organizar, desarrollar ideas o resolver tareas. Pero cuando estoy en una boda tengo que estar allí, atento a lo que está pasando. La mirada, la forma de encuadrar y la decisión de hacer una fotografía en ese instante siguen siendo algo muy personal.
Ahí es donde noto todo lo aprendido durante estos años. En ver una posibilidad dentro de una situación que, a primera vista, parece de lo más normal. En encontrar una fotografía en un gesto, en una luz o en algo que sucede durante unos segundos.
Creo que esa es una de las cosas que más me enganchan de la fotografía de bodas. Dentro de situaciones cotidianas puedes conseguir imágenes impresionantes. Y, además, estás fotografiando algo que está ocurriendo de verdad y que tiene un valor enorme para esas personas.

Los fotógrafos y los últimos trazos
Con todos los cambios tecnológicos, a veces pienso en los pintores que hace siglos retrataban a las personas con sus pinceles. En lo que debía de significar aquel trabajo y en cómo cambió todo cuando apareció la fotografía.
Me gusta la tecnología y tengo curiosidad por lo que viene. Pero también me pregunto en qué momento estamos los fotógrafos. Cómo evolucionará esto y qué lugar ocupará nuestra forma de trabajar dentro de unos años.
A veces me siento un poco como uno de aquellos pintores, dando sus últimos trazos sin saber muy bien lo que está a punto de llegar. No sé si hablamos de unos años, de cien o de una transformación que ahora mismo ni siquiera podemos imaginar. Es una sensación, una pregunta que me hago.
Mientras tanto, sigo encontrando muchísimo valor en estar allí y hacer esas fotografías. En mirar, elegir y conseguir una imagen con mi manera de ver las cosas. La fotografía sigue siendo arte, y me gusta pensar que parte de lo que hacemos hoy también perdurará.
Veinte años de fotografía y mucho por contar
Llevo ya unos veinte años dedicado a esto. Si todo va bien, todavía me quedan otros veinte hasta jubilarme. Estoy prácticamente en la mitad del camino, aunque ahora lo veo de una forma muy distinta a cuando empecé.
En los últimos años he notado una madurez profesional y personal bastante grande. Creo que empezó a partir de los cuarenta. Es difícil explicarlo, pero notas un cambio, y siento que también me ha ayudado en la fotografía.
Cuando miro mis primeros artículos, los de 2008, veo a alguien que iba contando cómo aprendía, qué descubría y qué le sorprendía. Han pasado dieciocho años desde entonces. Ha cambiado el equipo, ha cambiado mi forma de trabajar y he cambiado yo.
Hoy puedo seguir hablando de todo eso desde otra experiencia. De cómo hago mis reportajes, cómo edito, qué decisiones tomo y qué he ido aprendiendo con los años. Hay muchas cosas que entonces estaba empezando a entender y que ahora puedo explicar después de haberlas puesto en práctica una y otra vez.
Creo que mis fotografías conservan mi esencia. A la vez, veo una mejora en la técnica, en la composición y, sobre todo, en saber mirar. Eso me anima mucho a seguir.
Tengo bastante por contar y me apetece volver a hacerlo aquí, en Fotoaprendiz. Compartir trabajos recientes, hablar de equipo, de fotografía móvil y de todos estos cambios que estamos viviendo.
Después de tres años sin publicar, esta entrada es una forma de ponernos al día. Sigo haciendo fotos, sigo disfrutando y vuelvo con ganas de escribir.
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