Opinión

La primera fotografía que conservamos, recreada con inteligencia artificial

Siempre me ha llamado la atención esta fotografía. Cuesta distinguir lo que aparece en ella, pero pensar que estamos viendo una imagen tomada en 1827 hace que la mire de otra manera.

Es Vista desde la ventana en Le Gras, de Joseph Nicéphore Niépce, la fotografía más antigua realizada con una cámara que se conserva. Y al verla, es difícil no preguntarse qué estaría viendo realmente desde aquella ventana.

Vista desde la ventana en Le Gras, de Joseph Nicéphore Niépce, 1827: edificios y tejados apenas distinguibles en la fotografía histórica en blanco y negro.

Niépce fue un inventor francés, nacido en 1765 en Chalon-sur-Saône, que dedicó años a experimentar con distintas formas de fijar imágenes. Quería conseguir algo que hoy hacemos sin pensarlo: que lo que veía una cámara quedara registrado y pudiera conservarse.

Para esta fotografía utilizó una cámara oscura y una placa de peltre cubierta con betún sensible a la luz. La exposición duró varios días y dejó registrada la vista desde una ventana de su casa, en Saint-Loup-de-Varennes, Francia.

Actualmente, la pieza se conserva en el Harry Ransom Center, un centro de investigación y conservación de la Universidad de Texas en Austin, con importantes colecciones de fotografía, literatura, cine y arte.

Con esa imagen como punto de partida, hemos utilizado inteligencia artificial para recrear cómo podría haber sido la escena que Niépce tenía delante. Intentar interpretar esas formas y verlas con una claridad que la fotografía original no nos permite.

Interpretación en color generada con inteligencia artificial de la vista desde Le Gras: edificios de piedra, tejados, árboles y campos bajo un cielo azul.
Interpretación generada con IA a partir de la fotografía histórica. No es una reconstrucción verificada del lugar.

Y me parece muy bonito poder hacer esto hoy.

Mirar una fotografía de hace casi doscientos años y, con ayuda de una herramienta actual, imaginar mejor sus edificios, sus tejados y el espacio que había al otro lado de aquella ventana.

¿Era exactamente así? No lo sabemos. Habrá detalles que no coincidan y otros que la inteligencia artificial haya inventado para completar lo que apenas se distingue. Hay que tenerlo presente cuando miramos el resultado.

Aun así, esta recreación me ayuda a comprender mejor la imagen y a imaginar aquel entorno. También hace que vuelva a mirar la fotografía histórica con más curiosidad, intentando reconocer en ella las formas que antes me costaba interpretar.

Eso es lo que más me interesa de este pequeño experimento: poder acercarnos visualmente a una escena del pasado, aunque sigamos sin conocer todos sus detalles.

Es simplemente una pequeña muestra de lo que podemos hacer hoy. Si ya podemos partir de una imagen como esta y crear una interpretación tan clara, quién sabe qué herramientas tendremos dentro de unos años.

Por ahora, me quedo con lo bonito que resulta comparar las dos imágenes e imaginar qué veía Niépce cuando colocó su cámara junto a aquella ventana.

Fuentes históricas: La heliografía de Niépce y Harry Ransom Center.