El contraluz es una de las mejores soluciones en días muy soleados y donde no nos queda otra que realizar una serie de retratos a pleno sol.

Generalmente cuando trabajamos con personas y necesitamos sacar diferentes planos de ellos, con un sol infernal típico del mes de Julio y Agosto, es misión imposible colocar a las personas de cara al sol. Principalmente, porque es bastante complicado que salgan con los ojos abiertos, y aunque a veces usamos el truco de que mantengan los ojos cerrados hasta el aviso, siempre tendrán esa expresión de ceño fruncido.

Por lo tanto para salvar esta situación no hay nada mejor que el contraluz y el cual podemos trabajar de tres formas:

1. La primera forma de trabajar el contraluz y que no nos queda otra cuando no tenemos más que nuestra cámara, es quemar el cielo. Generalmente en un día caluroso, con el cielo completamente despejado, el interés del cielo es prácticamente nulo, sin nubes o colores interesantes que sacar, por lo que un cielo quemado incluso en algunas ocasiones, le da un punto más interesante a nuestra foto.

Incluso si escogemos bien el punto de vista, es posible que casi se vea como un fondo blanco de estudio, dando una gran espectacularidad a nuestro retrato.

A estas alturas, todavía hay gente que se alarma cuando haces contraluces, no son capaces de comprender el significado de esa extraña forma de usar la luz. Pero ya os digo, que es la mejor solución tanto para evitar el ceño fruncido, ojos cerrados, como sombras indeseadas.

2. Usar un reflector.

Si vamos a retratar a una o dos personas, no a todo un grupo (más que nada, por no necesitar un reflector de dimensiones exageradas), un reflector puede ser la mejor solución para sacar detalle del cielo y también sacar a las personas iluminadas correctamente. Lo positivo del reflector, es que podemos usar la velocidad de obturación que deseemos, usamos la propia luz natural de ese día y se dirige con bastante facilidad (siempre y cuando no haya mucho viento).

Esto tiene la ventaja de poder usar aperturas bastante abiertas y mantener un correcto contraste entre el cielo y la persona retratada.

En días muy calorusos la luz reflejada puede ser algo molesta, ya que es luz continua, pero eso se soluciona con bastante facilidad variando las distancias.

3. El flash.

Esta es nuestra última opción en días muy soleados y que necesitamos realizar un contraluz y además, mantener el detalle del cielo.

El problema principal es que dependemos de la velocidad de obturación de nuestra cámara con respecto al flash, que suele ser como mucho de 1/200, una velocidad excesivamente baja para disparar a pleno sol. Por lo que no nos queda otra que usar aperturas muy cerradas, obligando a subir la potencia del flash o por contra, acercarlo mucho, o por otro lado, usar filtros de densidad neutra para reducir algo la exposición del cielo y  evitar subir en exceso la potencia del flash.

Estas tres formas de trabajar darán resultados bastante diferentes, y que deberemos saber elegir bien en función del tipo de fotografía que queramos realizar. A mi me encanta usar el reflector, aunque de las tres, creo que es la más complicada de manejar.

 

Escrito por Vicente Alfonso