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Kitero es un término que se empezó a aplicar a los objetivos que solían incluir en “kits” – “packs” de reflex de gama de inciación, para mantener un coste asequible para la gran mayoría y poder empezar a realizar fotos una vez comprada la cámara.

Como todos sabemos, una reflex es un cuerpo sin objetivo, por lo que sin esos “kits” complicaba bastante la existencia a todos aquellos que se iniciaban en la fotografía de las reflex sin tener una mínima idea.

Generalmente un objetivo “kitero” es de la más baja calidad y esto se resume en varios puntos:

1. Es un objetivo bastante blandito en general.

Cuando hablamos de blando, nos referimos a que la definición no es buena, sobre todo en bordes donde floejan bastante en comparación con objetivos de gama media y alta.

2. El motor de enfoque.

El sistema que usa el objetivo para enfocar suele ser bastante lento, ruidoso y a veces impreciso. El AF es uno de los aspectos más importantes y que más complicaciones dan a las cámaras, y si no se acompaña con un buen objetivo, el AF puede llegar a ser un problema, que finalmente afectará a la definición de la imagen.

3. Construcción.

Se usan materiales plasticosos y blandos. No tienen ningún tipo de sellado, por lo que con algo de lluvia es posible tener problemas. Su tacto ya denota esa falta de calidad.

4. Aberraciones cromáticas.

Dada la calidad de los componentes y cristales usados en estos objetivos, son más propensos a diferentes aberraciones cromáticas, como pueden ser las longitudinales, apareciendo líneas moradas o verdosas en bordes muy contrastados.

Estas son algunas de las principales características negativas de los objetivos conocidos como “kiteros” y a los que tambíen se les suele llamar “pisapapeles”, imagino que este último nombre no necesita explicación.

Por otro lado y como parte positiva, son objetivos muy baratos, más que suficiente para empezar en fotografía.

 

Escrito por Vicente Alfonso