Desde que uno decide vivir de la fotografía y se da de alta como autónomo, la vida se complica bastante. No tiene nada que ver con los tiempos en los que realizabas fotografías por hobby y no dependías de ello.

Primero, me gustaría diferencia al profesional del que no lo es. Suponemos que un profesional es aquel que tiene una titulación universitaria, está dado de alta en una actividad empresarial, en el epígrafe correspondiente o contratado como tal por una empresa. Por lo tanto, si alguien, como en mi caso, está dado de alta en la actividad empresarial de “servicios fotográficos” y con el epígrafe correspondiente, se puede considerar fotógrafo “profesional”.

Ojo, esto no quiere decir que mis fotos sean mejores que las del resto, sino que en mi caso, me considero capacitado para poder vivir de la fotografía y por lo tanto pagar al estado por ello. Aunque por supuesto, cuando todo tu tiempo lo dedicas a una misma profesión, la mejora con el tiempo debe ser evidente.

Pero ahora encontramos un problema. Si alguien que no vive de la fotografía y no está dado de alta, puja por un trabajo para el que sólo deben ofertar profesionales del sector, o lo que es lo mismo, fotógrafos dados de alta ¿Quién tiene las de perder? Evidentemente el fotógrafo que vive de la fotografía y paga trimestralmente. No puede para nada competir con los precios de alguien que sólo necesita ese dinero para caprichos o para un aumento de su salario en sus ratos libres o para tomarse unas copas el fin de semana.

Ahora bien, ¿Ser fotógrafo es lo mismo que ser fotógrafo profesional? Yo diría que si, el problema es que hemos tenido que añadir la coletilla profesional para diferenciarmos de las personas que hacen fotos pero que no están dados de alta o no viven de ello. También puedes estar contratado en una empresa como fotógrafo profesional, por lo que no hace falta darse de alta como autónomo, aunque en este caso no creo que pudieran ofertar trabajos por su cuenta.

Si usáramos la palabra “fotógrafo” como se viene usando actualmente, ahora mismo todos nos podríamos llamar cocineros, pues la mayoría cocinamos habitualmente ¿Cierto? y obligaríamos a los cocineros que realmente lo son, a llamarse cocineros profesionales, absurdo ¿Verdad? Pero sin embargo no ves a nadie que no viva de la cocina, llamarse cocinero. En fotografía, si.

También ese ejemplo lo podemos poner con fontaneros, electricistas… etc, no creo que nadie por arreglar los enchufes de su casa se describa como electricista, o que el electricista que viva de ello se presente como electricista profesional. Vamos, creo yo…

Algo parecido pasó con la profesión de la informática y ya véis en que ha derivado, nada bueno.

Quizás todo ha venido tan derrepente que el lenguaje no se ha adaptado lo suficientemente rápido para adecuar los diferentes términos, y de ahí que yo considere que puede haber confusión. Aunque la verdad, generalmente ese lenguaje se usa con total conocimiento y algunos se aprovechan de ello para sacar algún euro extra si llega el caso.

Por este y otro motivos, se ha llegado a dar esta conversación, “¿En qué trabajas?”, “Soy fotógrafo”, “Vale, pero ¿De qué vives?”.

Os aseguro que no tiene nada que ver el hacer trabajos puntuales sin la necesidad de vivir de ello, que trabajar para sacar el mes adelante. Ni los precios, ni la forma de valorar tu trabajo, ni las necesidades son las mismas.

Y me parece todavía bien el que intenta hacerse un hueco en este mundillo para terminar siendo fotógrafo, pero no el que lo hace por sistema año tras año para comprarse nuevos juguetes, sin ninguna intención de darse de alta en algún momento de su vida. Muchas veces el miedo puede con nosotros y hace que lo vayamos dejando, y cuando finalmente miras atrás, llevas toda la vida queriendo ser profesional pero lo único que has hecho ha sido romper en tu zona los precios de los trabajos de los que si se arriesgaron a serlo.

Piensa en el futuro, no pienses en lo bien que te vienen ahora los 400 euros extras que te has ganado, piensa en que si realmente algún día vas a querer vivir de ello no va a ser posible con esos precios. Y si tú junto con el resto no lo valoráis, llegará un momento en el que realmente no se pueda vivir de la fotógrafía en España.

Lo que está claro, es que yo no voy a decir a nadie como tiene que definirse, pero si quiero dejar claro, que no me gusta competir con una desventaja producida por el fraude.

Escrito por Vicente Alfonso