Es curioso ver como según el día, el tipo de reportaje, la localización y lo inspirado que te sientas, puedes llegar a usar desde 1 hasta 5 ó más objetivos para un mismo reportaje.

Este fin de semana realicé una nueva boda para el 2012, por suerte tengo un calendario bastante completo. La localización no nos permitió excesiva movilidad, pero la verdad, eso no fue un problema.

Cuando la movilidad es reducida, no hay nada mejor que nuestros pies y las diferentes focales de que disponemos para mostrar un paisaje totalmente diferente según el ángulo de visión.

En los reportajes de bodas suelo usar 4 objetivos, que voy intercambiando de principio a fin, pero para el reportaje de la pareja no suelo usar más de 2 objetivos. Pero esta ocasión fue diferente, tuve la necesidad de usar el Canon 24-70 f2.8, Canon 70-200 f4, Canon 50 1.4 y Canon 135 f2.8. La verdad, que ni yo mismo lo tenía previsto, pero al final, la situación, la escena y la poca movilidad de que disponía la pareja, me hizo tirar de todas mis herramientas para conseguir diferentes escenas en apenas 10 metros cuadrados.

Aparte también la combinación de flashes fuera de la cámara y un cielo espectacular, sivrió para realizar una buena tarde de trabajo. Y aunque parezca mentira, no necesité más de 50 minutos para toda esa combinación de lentes, objetivos y localizaciones. Lo principal es pararte a pensar 1 minuto, ver la escena y usar la herramienta adecuada para ello.

Y quiero recalcar en ello, párate a pensar. Es sólo un minuto, quizás dos, pero con esto se evita disparar por disparar y se necesitará mucho menos tiempo para conseguir esa escena que buscas. Aparte que relaja, reduce un poco el estrés de esos momentos y te centra en lo que realmente quieres hacer.

Lo malo de cambiar entre tantas lentes y generalmente en exteriores, es que el interior de la cámara y lo que es peor, el sensor, termina lleno de mierda. Motas de polvo, granos finos y lo que pueda aparecer voldando inesperadamente, como puede ser pelusa, trozos de hojas o vete tú a saber. Pero es lo que hay.

En cuanto a objetivos, aunque el enfoque del Canon 50 1.4 no me convence en exceso y las aberraciones cromáticas son algo molestas en algunas ocasiones, me parece una lente perfecta, tanto por su tamaño, peso y ángulo de visión (46º lo mismo que la visión humana), que podría hacer prácticamente una boda entera con ese objetivo.

Ya he hablado en alguna ocasión de las bondades de los 50mm, lentes recomendables para tener en la mochila de cualquier fotógrafo.

También el 24-70 f2.8 es un fantástico objetivo con el que se puede hacer cualquier tipo de trabajo de principio a fin, aunque su apertura quizás no sea suficiente para algunos momentos y lugares. El problema principal de este objetivo aparte de la apertura (que aún así, no está nada mal para ser un zoom), es su peso .He realizado varios reportajes en su mayoría con este objetivo y la mano termina totalmente colorada y el cuello algo dolorido. Estamos hablando que pesa casi medio kilo más que un 50mm 1.4 y eso durante 8 horas, se nota.

Vosotros ¿Qué lente tenéis como imprescindible?

 

Escrito por Vicente Alfonso