Algo habitual en fotografía es el dilema entre usar focales fijas o zoom.

Yo soy de los que usan los dos tipos de lentes, sería una tontería desperdiciar las ventajas que nos ofrecen ambos. Hay que aprovechar todo lo que nos brinda la tecnología y no obsesionarse con un mismo sistema de trabajo.

Pero ¿Qué sentido tiene usar un zoom cuando una focal fija suele ser más luminosa y con mayor calidad?

Pues bien, la ventaja de un zoom se encuentra en los trabajos de estudio. Generalmente los estudios no son espacios muy grandes, sino pequeñas habitaciones donde tenemos una movilidad muy limitada. Cuando las distancias son reducidas y necesitamos algunos metros más para ciertos encuadres, el uso de un zoom es de gran ayuda.

El poder cambiar rápidamente de focal, o el sacar unos metros más de encuadre junto a la pared, no tiene precio. Porque en muchas ocasiones cuando queremos usar una focal muy larga, es fácil toparse con la pared del final, ahí es cuando tiramos un poco de zoom y en vez de por ejemplo usar 135mm podemos reducir a 115mm y sacar esos centímetros de encuadre que nos faltaba.

Para mi trabajo en estudio no puede faltar el Canon 24-70 y el Canon 70-200. Dos objetivos muy versátiles, con los que trabajar casi en cualquier condición.

Aparte, hay que decir, que en estudio y con flashes no es fácil trabajar con aperturas muy grandes, como puede ser un f1.4 ó f1.8, dada la potencia de los flashes. Alguna vez lo he hecho, pero trabajando directamente con la luz de modelado. Si quieres trabajar con esa apertura y con luz de flash, seguramente necesites algunos accesorios para reducir la potencia del flash.

Por lo tanto, estoy de acuerdo que el uso de lentes fijas nos ofrece muchas ventajas, pero no hay que olvidar, que los zoom también son necesarios en muchas ocasiones y no una simple comodidad.

Escrito por Vicente Alfonso