El fondo blanco en estudio es un método muy usado para destacar al protagonista principal, aunque a veces no sólo basta una tela blanca.

Desde que empezamos en la fotografía y nos adentramos en la fotografía publicitaria, es muy habitual encontrarnos grandes fondos blancos inmaculados, donde se encuentran a los principales protagonistas de las fotos.

Estos fondos en estudios profesionales que se dedican casi exclusivamente a ese tipo de imágenes, suelen ser bastante grandes y pintados en blanco mate, tanto suelo como paredes. En el caso de ser un fondo colgado con soportes, se suele usar el vinilo. Luego pasamos a telas y diversos materiales, que por muy blancos que sean, veremos que realmente no se presenta de la misma forma en una foto.

Un blanco puro es muy complicado de conseguir en un estudio si no contamos con la potencia de iluminación necesaria para iluminarlo y por así decirlo, achicharrarlo. Aún así con un poco de práctica, no es muy complicado conseguir sacar un fondo completamente blanco, pero el suelo es otra historia.

Si no disponemos de un material para el suelo completamente blanco y liso, es habitual encontrar huellas, arrugas y diversos problemas una vez realizada la foto. Para solucionar esos problemas no queda otra que tirar de photoshop, y pasar unas horas arreglando todas las fotos para conseguir un blanco homogéneo.

Una vez hemos conseguido realizar un blanco puro, la composición y tamaño de la foto será fácilmente moldeable a nuestro gusto.

En la foto que os presento, el proceso fue el siguiente:

1. Preparar la escena, modelo, posición… etc.

2. Preparar esquema de iluminación.

3. Probar diferentes composiciones.

4. Edición del RAW y photoshop.

5. Ajustar visualmente en función de una proporción.

La foto que véis fue realizada en vertical, donde la modelo ocupaba por completo todo el encuadre. Una vez solucionados los diferentes problemas del blanco puro del fondo y del suelo, pasé a componer la foto a mi gusto, usando en este caso la proporción del triángulo.

sshot-2

Con esto quiero demostrar que muchas veces no hace falta un estudio de 5 metros de fondo y otros tantos de suelo, sino que con el espacio suficiente y los programas de edición, podremos obtener el mismo resultado.

El fondo de que dispongo mide unos 2,40 metros de alto por 6 metros de largo, pero en esta ocasión no fue necesario usar más de la mitad.

Escrito por Vicente Alfonso