Cuidado con los colores

Últimamente he visto bastantes fotos de personas (no una ni dos, sino bastantes) que están empezando en la fotografía con el mismo problema, los colores. Aún siendo algo muy habitual en los comienzos, suele traer consecuencias si no se corrige a tiempo.

Empezaré diciendo, que hay algo que creo haber ganado con el tiempo en la fotografía, y es tener una mejor percepción de los colores. Es como tener la sensación de que ahora soy capaz de distinguir más tonalidades, y un poco más fino indagando en los contrastes.

El por qué de la frase anterior tiene su sentido, y es que cuando empecé en la fotografía a veces no era capaz de distinguir diferentes tonalidades que se habían “agarrado” a la foto. Podía tener una foto con tonos verdosos, los cuales no era capaz de percibir hasta que alguien no me avisaba. Entonces, en ese mismo momento pasaba a realizar la correspondiente correción y Voilá, ahora si me daba cuenta de mi error.

Una prueba que aún sigo realizando cuando por ejemplo no estoy muy seguro del balance de blancos, es simplemente moverlo más o menos 1000 kelvin arriba y abajo (habiendo usado el WB automático en la cámara), ver los cambios y ajustar a ojo a mi gusto, y en otro casos intentar tener un balance lo más neutro posible. Esto evita que a veces tenga una foto excesivamente cálida o fría, aunque actualmente estos valores ya los voy buscando en fución del tipo de foto. Esto lo aplico también en algunos casos, con los colores más importantes de la foto, comprobando la saturación y la luminosidad.

Otra parte fundamental en los colores, es saber si se tiene un monitor más o menos calibrado y que los colores van a coincidir con el esto de monitores que existen en todas las partes del mundo que estén medianamente calibrados. Y aún sin ser muy perfeccionistas, y teniendo un monitor decente, con usar el valor por defecto de color de 6500K tendremos asegurados unos colores más o menos acertados, aunque algo lejos de lo que se puede conseguir con un monitor calibrado, pero tampoco muy exagerado en comparación.

Aparte está el perfil de color de los monitores, de los que aconsejo usar el perfil sRGB que traen todos los sistemas operativos, a no ser que hayamos creado un perfil de color concreto para nuestro monitor con un calibrador. Esto es muy importante, ya que el uso de un perfil equivocado, puede hacer que corrijamos unas tonalidades que realmente no son como las vemos, y terminar con una edición totalmente erronea. Y lo peor de todo, es que no nos daremos cuenta hasta que veamos nuestras fotos en otro monitor.

En internet el perfil que se usa generalmente es el sRGB, ya que hasta hace poco no había exploradores capaces de interpretar los colores de Adobe RGB, pero aún así, con el sRGB siempre nos garantizamos que una foto se vea igual en cualquier ordenador (siempre y cuando el monitor esté más o menos calibrado).

Por lo que una parte fundamental al editar una foto, es saber que los colores se ven tal y como se representan en nuestro monitor y no en el del vecino. Ya que no sólo nos servirá a la hora de enviar fotos a internet o por otros medios, sino que a la hora de revelar, será importante saber que el perfil de salida está representando los colores perfectamente.

Una vez conozcamos un poco este tema, podremos jugar con total seguridad sobre las tonalidades de la foto, como por ejemplo en la foto que encabeza esta entrada. Luego ya nos podrán criticar que les gusten más o menos, pero tendremos la seguridad de que el resto de personas (monitor calibrado y perfil de color correcto) verán nuestros trabajos como realmente lo estamos viendo nosotros.

Written by Vicente Alfonso