Un reflector como su nombre indica, es un accesorio que refleja luz. Su principal uso es el relleno de sombras.

Pero no sólo tiene un uso, aunque pueda parecer el principal. También es un accesorio fantástico para los contraluces en retratos, ya que así podremos exponer correctamente toda la foto, sin sobreexponer el cielo y sin subexponer a la persona.

Puede tener diferentes formas, tanto redondeadas, cuadradas, triangulares, rectangulares… etc. Al igual que tiene diferentes tamaños, ya que no es lo mismo iluminar el cuerpo entero de una persona, que cuando sólo va a ser usado para la cara. El tamaño va a ser fundamental en el aspecto de conseguir repartir una mayor cantidad de luz sobre una superficie más o menos grande, pero tiene el problema de ser bastante más complicados de manejar en situaciones con algo de viento. Ya de por si es complicado manejar un reflector de 1 metro de diámetro cuando el viento sopla fuerte, asi que ni me quiero imaginar usar uno rectangular de dos metros de altura.

También los hay de diferentes “colores”, dorados, plateados, blancos, negros… cada cual tiene un uso en concreto, que es conseguir una determinada tonalidad. Todos estos colores pueden ser incluidos en un mismo reflector.

El reflector generalmente está compuesto por una barilla de plástico flexible y resistente de una forma en concreto, el cual está recubierto por una tela forrada por dentro y por fuera de un material en concreto, con doble forro y con cremallera. Por lo tanto en una parte podremos tener los colores dorados y plateados, y por dentro blanco y negro.

Imaginaros un paisaje precioso, pero que justamente desde la zona que queremos fotografiar tenemos el sol de cara, y queremos colocar a una persona en medio para hacer un bello retrato-paisajístico. Sin el uso de ningún tipo de accesorio, lo más normal es que, perdamos el cielo, o subexpongamos demasiado a la persona, por lo que de una forma u otra al recuperar en el revelado digital, seguro que perdemos definición y ganamos ruido.

Por lo tanto, para conseguir la exposicion correcta entre las dos partes, hay un par de “trucos”:

1. Sacar dos fotos, una en la que el cielo esté bien expuesto, y la otra en la que la persona esté bien expuesta, después con un programa de edición se unirían y quedaría perfecta.

Este método tiene la desventaja de ser muy lento, y que necesitaremos un trípode. Si estás haciendo algún tipo de trabajo, no veo muy recomendable la pérdida de tiempo, a no ser que se busque algo muy concreto.

2. Usar un reflector. Es tan fácil como reflejar la luz desde el ángulo que queramos, según el tipo de sombra que queramos reproducir, exponer en función de la luz que estamos reflejando, o quizás uno o dos pasos menos, y ya tendremos una foto perfectamente expuesta y facilmente corregible con cualquier programa de edición. Además de la ventaja, de poder disparar continuamente desde uno u otro lado, con una total libertad de movimientos.

En esta foto tenéis un claro ejemplo del uso de un reflector. Aunque por la luz no lo parezca, el solo estaba justo detrás del modelo, pero con un reflector dorado conseguimos iluminarlo por completo y conseguir dar una sensación de bronceado a su piel. Si no hubiéramos usado el reflector, no podríamos haber expuesto correctamente la foto con un ISO bajo y una velocidad de obturación adecuada. Por lo tanto, hemos conseguido eliminar el ruido que hubiera producido usar un ISO alto y hemos evitado la trepidación, ya que hubiera sido necesario disparar con una velocidad de obturación muy lenta.

Otro método y de cual hablo en muchas ocasiones, es usar flashes, pero cuando la luz natural es muy dura, no van a tener ningún tipo de efecto, ya que dudo mucho que tengamos un flash tan potente que sea capaz de iluminar a velocidades por encima de 1/400. Yo con los mios no puedo pasar de 1/250 y para evitar una luz solar dura, será necesario usar al menos 1/1000 s de velocidad de obturación.

No hay que olvidar que un reflector suele venir plegado dentro de una bolsa, por lo que su tamaño para transportar no es nada molesto, pesa muy poco y tiene un precio muy asequible. Desde los 30 euros podremos hacernos con distintos modelos, y según algunas características comentadas más arriba, tendrán un precio mayor.

Por lo tanto, tenemos un accesorio que no debería faltar en el equipo de todo fotógrafo que disfrute con los retratos y la fotografía de moda. Os aseguro que una vez lo uséis, acaberéis encantados.

Written by Vicente Alfonso