La velocidad de obturación es uno de los primeros ajustes que aprendemos o empezamos a conocer cuando nos interesamos por la fotografía. Esta velocidad se refiere al tiempo que tarda en abrirse y cerrarse el obturador, que es el encagardo de regular la cantidad de luz que llega al sensor. Con lo cual, será un factor determinante en el control de la exposición y también en el aspecto creativo.

1. Con la velocidad de obturación podremos controlar la exposición, con lo que aprovecharé para hablaros rápidamente sobre algunas cosas básicas que debemos conocer. Aunque más adelante hablaré más concretamente sobre la medición de luz.

Lo primero viene determinado principalmente por la sobreexposición o la subexposición. Básicamente se basa en perder información en las altas luces o perder información en las sombras respectivamente. El ajuste de la velocidad de obturación es uno de los tres elementos (apertura del diafragma e ISO) que nos permitirá evitar perder esta información.

Si realizamos una foto muy sobreexpuesta (una velocidad de obturación excesivamente baja), generalmente veremos una zona completamente blanca, muy brillante de la cual poco podemos hacer para ver lo que realmente se encontraba en ese lugar, y se suele decir que esa zona está quemada.

Si por el contrario la foto está muy subexpuesta (una velocidad de obturación excesivamente alta), es porque se ha perdido detalle en las sombras, aparece la zona completamente negra sin posibilidad de recuperar la imagen que pudiera encontrarse en esa zona. Se suele decir que esa zona está empastada.

Por lo tanto, es fundamental ajustar correctamente la velocidad de obturación entre los valores que suele indicar nuestra cámara, o midiendo correctamente la luz, para que la foto no se vaya directamente a la papelera de reciclaje.

Cualquier cámara reflex hoy en día, tendrá una especie de regla (como se muestra en la imagen) en el que aparecen varios valores positivos y negativos a cada lado, con una pequeña barra encima “bailando” que deberemos ajustar generalmente en el centro (aunque esto puede variar en función de lo que estemos buscando) para que la foto salga correctamente expuesta.

2. El segundo punto viene determinado por el uso de las distintas velocidades de obturación para crear distintos tipos de efectos con respecto al movimiento.

Cuando queremos congelar el movimiento de un objeto cualquiera, debemos usar una velocidad de obturación alta, suelen usarse valores de 1/160 mínimo para congelar el movimiento de una persona. En función de la velocidad del objeto que queremos dejar congelado, debermos aumentar más o menos este valor.

1/160 se refiere a que el tiempo que tarda en abrirse y cerrarse el obturador es 1 dividido entre 160 segundos. Si en la pantalla apareace 4″, se refiere a que la velocidad son cuatro segundos. Cuanto más alto sea el denominador (el numerito de abajo), más rápida será la velocidad.

Las cámaras reflex de iniciación y de gama media suelen llegar a velocidades de 1/4000, mientras que las de gama alta suelen llegar a 1/8000.

En días soleados es complicado conseguir bajas velocidades, con lo que en muchos casos se usan distintos tipo de filtros, más especificamente los filtros de densidad neutra para bloquear parte de la luz, usando objetivos menos luminosos o cerrando mucho el diafragma.

Ejemplo de velocidad de obturación alta.

Ahora bien, si lo que queremos es conseguir que los objetos móviles no aparezcan congelados deberemos usar velocidades más bajas a las comentadas en el punto anterior. Esto dependiendo de la foto podrá usarse de una u otra forma, por ejemplo:

  • Si queremos dar el conocido efecto seda al agua que baja por un riachuelo, deberemos usar una velocidad relativamente baja para que la cámara capte durante un tiempo su movimiento. Con una velocidad de al menos 3 segundos será más que suficiente.
  • Si queremos crear un efecto de líneas de luces con los coches que pasan por una vía, deberemos mantener también una velocidad muy lenta, aunque variará en función del flujo de tráfico que nos encontremos en ese momento y de la velocidad de obturación (con al menos 8 segundos conseguiremos buenos resultados).

Ejemplo de velocidad de obturación lenta.

En prácticamente todas las reflex del mercado, los valores mínimos suelen llegar a 30 segundos y a parte un modo Bulb, que consiste en mantener abierto el obturador todo el tiempo en que el botón de disparo se mantenga pulsado (imaginaros los efectos tan interesantes que podremos conseguir).

Hay que tener en cuenta que para usar velocidades lentas, necesitaremos generalmente un trípode y en el caso de usar el modo bulb, un mando a distancia, ya que cualquier pequeña vibración hará que la foto aparezca trepidada.

El cuadro adjunto nos vendrá muy bien para saber que velocidades de obturación debemos usar en función de la distancia y la velocidad del objeto:

Una vez conocido como afecta la velocidad de obturación y sus distintos tipos de efectos, hay que vigilar siempre que la escena no acabe subexpuesta o sobreexpuesta, variando en caso necesario otros factores como la apertura del diafragma, la distancia focal o el aumento o disminución del ISO.

Lo mejor para aprender bien su manejo, es salir con la cámara y jugar con distintas velocidades de obturación en una misma escena, e ir comprobando los resultados in situ.

Cuadro velocidades | Hugorodriguez

Escrito por Vicente Alfonso